Cristales que almacenan mil millones de gigabytes
En la Universidad de Florida, Estados Unidos, han descubierto unos curiosos cristales capaces de almacenar hasta un millón de veces más información que las memorias actuales. Los investigadores de esta universidad trabajan con estos cristales por su facilidad natural para guardar grandes cantidades de datos en contra de otros materiales que requieren un determinado proceso previo de fabricación para realizar la misma función de lectura y escritura.
Por sus estructuras atómicas y sus características magnéticas y eléctricas permiten que se lleguen a alcanzar mil millones de gigabytes de capacidad en tarjetas de similar tamaño que las SD. Lo cual podría suponer un enorme avance en el mundo de la informática.
El gran inconveniente es que dependen de la temperatura a que son sometidos. Para lograr estas capacidades se necesitan temperaturas de 150 grados bajo cero. Mucho tienen que trabajar estos investigadores para conseguir los mismos efectos con materiales que puedan funcionar a temperatura ambiente.
Aunque pueda parecer curioso a estas alturas todavía muchas empresas utilizan las cintas magnéticas para guardar datos digitales. La misma tecnología que usabamos para reproducir nuestra música favorita es la que se emplea principalmente cuando se necesitan almacenar grandes cantidades de información.
En el departamento de Ingeniería Electrónica y de la Computación de la Universidad de Alberta, en Canadá, desarrollan un nuevo método de guardar información que nos hará olvidar el concepto que tenemos de las memorias actuales.
Cuando LG y Philips unieron sus fuerzas para trabajar en el desarrollo de pantallas a color flexibles tenían claro que obtendrían resultados a corto plazo. Ya fabricaron en 2006 la primera pantalla flexible de tinta electrónica del mundo de 14 pulgadas, tamaño papel Din A4.
Por su situación geográfica las Islas Kiribati, algunas zonas de Rusia, Islas Marshall, Nueva Zelanda, Fiji, Islas Solomon, Estado Federal de Micronesia, Papua Nueva Guinea y algunas zonas de Australia son los primeros lugares del mundo en dar la bienvenida al año 2010.